“LA TEACHER DE INGLÉS”. UNA HISTORIA SOBRE CORAJE, PROPÓSITO Y LO QUE DE VERDAD SIGNIFICA ENSEÑAR.“
Esta historia la tengo en mi mente (y en el corazón) desde hace muchos años, pero nunca la había escrito. Tal vez no parezca un tema típico para el blog de una firma de asesoramiento empresarial… pero sí lo es. Porque esta experiencia cercana con una mujer que admiro profundamente marcó mi forma de ver la vida y de afrontar los problemas, y moldeó los valores que hoy guían mi forma de acompañar a personas y negocios.
La “Teacher de Inglés”, a quien llamaré “KA”, es una mujer brillante y valiente. Economista de profesión, pedagoga y docente universitaria con una vocación de enseñanza profunda. Transformó la vida de cientos —sino miles— de estudiantes que pasaron por sus aulas.
¿Por qué le llamo la “Teacher de Inglés”? La historia, como la recuerdo, va más o menos así.
Siendo aún muy joven, KA tuvo que enfrentarse a la realidad de criar sola a sus dos hijas pequeñas. Había logrado que la nombraran como profesora universitaria dictando algunas materias, y aunque aún no tenía un cargo titular, sabía que era la puerta de entrada al mundo de la docencia que tanto amaba.
Para salir adelante, fue siempre ingeniosa y recursiva. Hacía suplencias, cubría incapacidades de otros profesores, impartía seminarios de economía y buscaba ingresos adicionales donde fuera posible. Jamás se quejó. Solo actuaba con determinación y foco.
Un día, la que era profesora titular de inglés sufrió un problema de salud que la incapacitó por varios meses. No encontraban reemplazo. Una colega que conocía a KA por su excelencia académica le preguntó si hablaba inglés y si le interesaría cubrir el curso. Y aquí viene el momento clave: el inglés de KA era muy, muy básico, y estaba completamente fuera de su área de experticia. Pero necesitaba el ingreso. Y necesitaba, sobre todo, una oportunidad.
Lo pensó por segundos. Y respondió:
“Sí, manejo el inglés. Estoy dispuesta a cubrir la vacante por el resto del semestre.”
Aquí es donde, para mí, esta historia se vuelve profundamente inspiradora.
KA comenzó a estudiar inglés con disciplina casi religiosa. Preparaba cada clase como si fuera un examen final. Las primeras lecciones le quitaban el sueño. El miedo a pararse frente al aula era real, pero no retrocedió. Perseveró. Se aferró a lo que sí sabía hacer bien: Enseñar. Aplicó consigo misma las mismas técnicas de aprendizaje acelerado que enseñaba a sus alumnos. Y funcionó.
Sus estudiantes —muchos de los cuales se creían “negados” para el idioma— le perdieron el miedo a equivocarse. Hablaron, se soltaron, aprendieron. KA no era una profesora de inglés convencional. Pero fue una maestra de la resiliencia, del compromiso y del propósito. Ese semestre, todos aprobaron el curso. No porque les regalara la nota, sino porque se ocupó de que aprendieran.
El semestre terminó. La profesora titular regresó. KA no volvió a dar clases de inglés. Pero sus alumnos la siguieron recordando. Y con el tiempo, KA logró convertirse en profesora titular y luego en Directora de Recursos Humanos en esa misma institución.
💡 ¿Qué aprendí de esta historia?
Desde mi perspectiva, mucho. Aquí comparto las enseñanzas que aplico tanto en la vida como en los negocios:
- Actuar con propósito
Cuando el “por qué” está claro, el “cómo” se acomoda. No siempre se necesita experiencia previa para dar el primer paso, pero sí un deseo auténtico de generar impacto, servir y hacer la diferencia.
- Coraje
La vida y los negocios exigen salir de la zona de confort. Recordar a KA me ayuda a no paralizarme ante lo nuevo o desconocido. El miedo no se elimina: se gestiona y se transforma en acción.
- Perseverancia
El camino fácil rara vez lleva al crecimiento real. El coraje te impulsa a empezar; la perseverancia te sostiene cuando las cosas se complican. Lo importante no es avanzar rápido, sino no detenerse.
- Capitalizar lo que sí tenemos
KA no dominaba el idioma, pero sí dominaba la enseñanza. Se enfocó en sus fortalezas, no en sus carencias. En lugar de esperar a “estar lista”, se preparó en el camino. Y eso marcó la diferencia.
- Cultivar el aprendizaje continuo
Aprender algo nuevo no es solo útil: es vital. Nos mantiene despiertos, activos, creativos. Aprender es crecer, reinventarse y recordarse capaces de más de lo que imaginamos.
Cuando me lancé con Lucy —amiga de 29 años, colega Incaísta y hoy socia en L&M Conscīre— sabíamos que entrar al mundo de la consultoría empresarial no sería fácil. Hay muchas opciones. El mercado es exigente. Y sí, sabíamos que podríamos parecer que “llegamos tarde al baile”.
Pero como dijo el presidente Kennedy en 1962 cuando anunció que antes de terminar esa década, pondrían al primer hombre en la luna: “No lo hacemos porque sea fácil, sino porque es difícil.”
La palabra Conscīre proviene del latín que significa “saber junto con” o “compartir el conocimiento con”. Y eso es lo que queremos hacer. Compartir, acompañar, aportar.
Tenemos un propósito claro: ayudar a empresarios y emprendedores a construir negocios prósperos, con propósito y visión. Ese es nuestro llamado.
Y esta historia, la de la “Teacher de Inglés”, que es parte de mi legado familiar, se ha convertido también en un símbolo para nosotras. Cada vez que nos enfrentamos a algo nuevo o desconocido, le digo a Lucy: “acuérdate de la Teacher de Inglés”. Sonreímos y seguimos adelante.